La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, ubicada en la entrada de la población de Marchena, cerca de la Ermita de las Ánimas, es un testimonio histórico de la influencia cultural y religiosa en la región. Su emplazamiento estratégico junto a la antigua acequia procedente de la fuente de Santa Cruz sugiere una conexión con la práctica ritual de limpieza de los fieles, una característica común en la arquitectura religiosa de la época.
La historia de esta iglesia se remonta a tiempos tumultuosos, como lo evidencia la destrucción de la primitiva estructura durante la sangrienta rebelión morisca de 1566. Sin embargo, la reconstrucción temprana a principios del siglo XVII, llevada a cabo por el duque de Maqueda como parte de sus obligaciones señoriales con la taha de Marchena, demuestra la importancia de este lugar para la comunidad local.
El diseño arquitectónico de la iglesia sigue el típico modelo mudéjar de La Alpujarra, con una sola nave y una capilla mayor diferenciada. Su cubierta está adornada con una armadura de lima bordón de cuatro costados, aunque a lo largo de los años ha sufrido numerosas modificaciones y reparaciones, incluido el refuerzo de los muros y otros añadidos.
Una característica peculiar de la iglesia son los dibujos que adornan las paredes exteriores, que invitan a los observadores a contemplar con atención los detalles que revelan aspectos de la historia y la cultura de la región. En resumen, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción es mucho más que un lugar de culto; es un símbolo de la identidad y la tradición de Marchena, enriquecida por siglos de historia y devoción religiosa.